Día del Trabajador: ¿quién reconoce el trabajo de las madres?
En el Día del Trabajador celebramos a quienes se levantan cada mañana para trabajar, producir y sacar adelante a sus familias. Pero hoy quiero hacer una pregunta diferente: ¿quién celebra el trabajo de las madres?
Porque criar también es trabajar.
Cuidar también es trabajar.
Educar también es trabajar.
Organizar un hogar también es trabajar.
Y sostener emocionalmente a una familia, aunque no aparezca en una nómina ni tenga horario de entrada y salida, también requiere tiempo, energía y un enorme esfuerzo físico y emocional.
Hoy quiero hablar especialmente de las madres trabajadoras, madres solteras y madres divorciadas que, además de proveer económicamente, llevan sobre sus hombros gran parte de la responsabilidad cotidiana de criar a sus hijos.
Porque hay trabajos que terminan cuando acaba la jornada.
El de una madre, muchas veces, no.
Ser madre también es un trabajo que nadie ve completo
Hay una parte de la maternidad que ocurre silenciosamente.
Despertar a los niños.
Preparar desayunos.
Revisar tareas.
Recordar citas médicas.
Responder mensajes de la escuela.
Comprar uniformes.
Organizar actividades.
Llevarlos y buscarlos.
Cocinar.
Lavar.
Escuchar problemas.
Estar pendiente de cómo se sienten.
Comprar lo que necesitan.
Organizar cumpleaños.
Quedarse despierta cuando están enfermos.
Pensar en lo que necesitarán mañana mientras todavía estamos resolviendo lo de hoy.
Y detrás de muchas de esas pequeñas acciones existe algo todavía más agotador:
la carga mental.
Esa lista interminable que muchas madres llevan permanentemente en la cabeza.
No solamente hacemos.
También recordamos, anticipamos, planificamos, resolvemos y nos preocupamos.
Y eso también puede producir agotamiento físico y emocional.
Madres trabajadoras: cuando una jornada termina y comienza la otra
Muchas madres tienen un empleo, un negocio o un emprendimiento y, aun así, cuando termina su jornada laboral comienza inmediatamente otra.
No llegamos simplemente a descansar.
Llegamos a ser mamá.
A preparar comida.
A preguntar cómo estuvo la escuela.
A resolver algún problema.
A revisar una tarea.
A escuchar una preocupación.
A organizar el día siguiente.
Y muchas veces hacemos todo esto mientras también intentamos construir nuestros propios sueños, estudiar, emprender o avanzar profesionalmente.
Por eso hablar de salud mental en madres trabajadoras también significa reconocer que una persona no puede vivir permanentemente respondiendo a las necesidades de todos sin comenzar a sentir las consecuencias.
Madres solteras y divorciadas: cuando la responsabilidad no está realmente dividida
Quiero hacer un reconocimiento especial a las madres solteras y madres divorciadas que llevan gran parte de la crianza cotidiana de sus hijos.
Porque existe una realidad de la que necesitamos hablar.
La responsabilidad de un padre o una madre no debería reducirse exclusivamente a una transferencia económica.
La manutención de los hijos es importante, pero criar implica muchísimo más que aportar dinero.
¿Quién está cuando el niño se enferma?
¿Quién modifica su horario de trabajo?
¿Quién va a las reuniones escolares?
¿Quién sabe cuándo hay que comprar zapatos nuevos?
¿Quién organiza las citas?
¿Quién escucha el problema que ocurrió en la escuela?
¿Quién está pendiente de las emociones, los miedos y las necesidades?
¿Quién organiza la rutina todos los días?
Cuando todas esas respuestas recaen permanentemente sobre una sola persona, existe una carga que el dinero por sí solo no puede compensar.
La manutención económica no sustituye la corresponsabilidad
Este es un tema importante.
Cumplir económicamente con los hijos es una responsabilidad necesaria, pero no convierte automáticamente la crianza en una responsabilidad compartida.
Proveer y criar no son exactamente lo mismo.
Criar significa presencia.
Tiempo.
Disponibilidad.
Responsabilidad.
Organización.
Acompañamiento.
Decisiones.
Paciencia.
Y también una enorme cantidad de energía emocional.
Cuando después de una separación o divorcio uno de los padres queda encargado prácticamente de toda la vida cotidiana de los hijos, esa persona no solamente está asumiendo más tareas.
Está asumiendo también una mayor carga mental y emocional de la crianza.
Y muchas veces esa carga recae sobre las madres.
“Pero ella puede con todo”
Sí.
Muchas podemos.
La pregunta es:
¿A qué costo?
Que una mujer pueda resolverlo todo no significa que debería tener que hacerlo sola.
Que pueda trabajar, criar, cocinar, organizar, pagar cuentas, llevar niños a actividades, resolver emergencias y continuar sonriendo no significa que no esté agotada.
Nos hemos acostumbrado tanto a llamar “mujer fuerte” a aquella que soporta todo que pocas veces nos preguntamos cuánto está costando esa fortaleza.
Hay madres que no necesitan escuchar constantemente:
“Tú puedes”.
Necesitan apoyo.
Necesitan corresponsabilidad.
Necesitan descanso.
Necesitan poder enfermarse alguna vez sin preguntarse quién hará todo.
Necesitan tener unas horas para ellas sin sentirse culpables.
Necesitan recordar que antes de ser madres también son seres humanos.
El agotamiento materno también afecta la salud mental
La sobrecarga constante puede afectar nuestro bienestar emocional.
Irritabilidad.
Cansancio.
Culpa.
Sensación de estar permanentemente atrasadas.
Dificultad para descansar.
Sentir que nunca hacemos suficiente.
Perder espacios personales.
Vivir resolviendo necesidades ajenas.
Y preguntarnos:
“¿En qué momento me toca a mí?”
Por eso necesitamos hablar más de maternidad y salud mental.
No para presentar la maternidad como una carga, sino para dejar de romantizar el agotamiento como si fuera una demostración de amor.
Podemos amar profundamente a nuestros hijos y, al mismo tiempo, reconocer que necesitamos ayuda.
Los hijos necesitan corresponsabilidad, no solamente manutención
Después de una separación o divorcio pueden existir circunstancias familiares muy diferentes, y cada familia tiene su propia realidad.
Pero hay un principio que considero fundamental:
Los hijos continúan necesitando padres responsables aunque la relación de pareja haya terminado.
La pareja puede separarse.
La responsabilidad parental no.
La presencia, cuando las circunstancias lo permiten y es segura para los hijos, también importa.
Preguntar.
Acompañar.
Participar.
Conocer lo que ocurre en sus vidas.
Asumir responsabilidades.
Compartir decisiones.
Porque criar no debería convertirse automáticamente en “el trabajo de mamá” mientras la participación del otro progenitor se limita únicamente al aspecto económico.
Hoy también es nuestro Día del Trabajador
Por eso hoy quiero decir algo a todas las madres que están leyendo esto.
A la mamá que trabaja fuera de casa.
A la que trabaja desde casa.
A la que emprendió.
A la que estudia.
A la que está criando sola.
A la madre soltera.
A la divorciada.
A la que comparte responsabilidades de manera saludable con el padre de sus hijos.
Y especialmente a aquella que siente que prácticamente todo depende de ella:
Feliz Día del Trabajador para ti también.
Porque quizás tu trabajo más agotador nunca aparece en tu currículum.
Quizás nadie calcula las horas.
Quizás nadie te paga horas extras.
Quizás nadie ve todas las cosas que resolviste antes de las ocho de la mañana.
Pero eso no significa que no tengan valor.
Mamá, tu esfuerzo merece ser reconocido
Hoy no quiero decirte solamente que eres fuerte.
Quiero recordarte que también mereces descansar.
Mereces pedir ayuda.
Mereces establecer límites.
Mereces construir sueños propios.
Mereces cuidar tu salud mental.
Mereces tener una identidad más allá de todas las responsabilidades que tienes.
Y, sobre todo, mereces dejar de sentir que tienes que demostrar cuánto amas a tus hijos sacrificándote hasta desaparecer.
Nuestros hijos necesitan nuestro amor.
Pero también necesitan madres emocionalmente cuidadas.
Así que este Día del Trabajador quiero rendir homenaje a ese trabajo que durante generaciones ha ocurrido detrás de las puertas de nuestros hogares y que pocas veces ha recibido suficiente reconocimiento.
A todas las madres que trabajan, crían, cuidan, proveen, organizan, acompañan y siguen adelante cada día: este día también es de ustedes.
Porque criar es trabajo.
Cuidar es trabajo.
Sostener es trabajo.
Proveer es trabajo.
Y hacerlo muchas veces sintiéndote sola requiere un esfuerzo que merece ser visto.
Feliz Día del Trabajador, mamá.
Hoy también celebramos tu trabajo. ❤️
Maritza América
Psicóloga | Life Coach
Psicomami Coaching Center
En Psicomami Coaching Center acompañamos a mujeres y familias en procesos de crecimiento personal, bienestar emocional, autoestima, manejo del estrés, maternidad, separación y construcción de una vida emocionalmente más saludable. https://www.youtube.com/watch?v=dMENldt4qAs&list=PLV0P-_3tUIQqTg_yNwMTUwaK3AqV-I-zJ&index=26&t=235s
